Si has venido a bañarte en Playa de Aro este agosto, seguramente te habrás encontrado con una de las medusas más curiosas del Mediterráneo: Cotylorhiza tuberculata, popularmente llamada medusa huevo frito por el aspecto de su umbela.
Este verano hemos tenido la suerte de observarla en abundancia durante semanas, alcanzando su máxima presencia a mediados de agosto, cuando decenas e incluso centenares flotaban a la deriva frente a nuestras costas.
Una especie mediterránea y casi inofensiva
La medusa huevo frito es autóctona del Mediterráneo y muy común en nuestras aguas. A diferencia de otras medusas, no debes temerla: su picadura es tan leve que en la mayoría de los casos apenas se nota.
Observarla es un verdadero espectáculo. Su movimiento hipnótico, con la umbela dorada y los tentáculos cortos salpicados de puntos púrpura, la convierten en una de las medusas más bellas y fotogénicas.
¿De qué se alimenta?
Esta medusa se nutre principalmente de plancton (pequeños organismos microscópicos que flotan en el agua), pero también mantiene una relación simbiótica con algas microscópicas (zooxantelas) que viven en sus tejidos y le proporcionan energía gracias a la fotosíntesis.
Por eso, al igual que los corales, la medusa huevo frito necesita aguas claras y soleadas para prosperar.
Más que la temperatura del agua
Existe la creencia popular de que la presencia de medusas está ligada únicamente a la temperatura del mar, pero en realidad su abundancia responde a múltiples factores.
Uno de los más importantes es la sobrepesca: muchos peces se alimentan de las fases juveniles de las medusas (huevos y larvas). Si reducimos sus depredadores naturales, más ejemplares logran llegar a adultos. También influyen las corrientes marinas y la disponibilidad de alimento.
Una curiosidad de su ciclo de vida
Las medusas tienen un ciclo fascinante, alternando entre una fase fija (pólipo) y otra libre (medusa adulta). Cada verano, cuando las condiciones son favorables, los pólipos liberan nuevas medusas al mar, lo que explica los “afloramientos” o proliferaciones que a veces sorprenden a los bañistas.
Observarlas desde el kayak y el snorkel
En nuestras salidas de kayak y snorkel en Set Sail Costa Brava, solemos encontrarnos con esta especie y aprovechar la ocasión para darla a conocer a nuestros visitantes.
Las observamos nadando sin molestarlas, como lo que son: auténticas compañeras de travesía, habitantes silenciosos y en equilibrio con el océano.
Llevan millones de años viviendo en este planeta, mucho antes que nosotros. No contaminan, no perturban, simplemente flotan a la deriva, recordándonos que el mar es un mundo vivo que merece ser conocido y respetado.